donde ese dolor aparece cada noche,
comienza a nacer la voz de una nueva ilusión,
creo que finalmente veo partir esos mares que llegaron ayer,
y que nunca esperé se marcharian...
me parece ver a lo lejos, por allá por donde nace el día,
algunos vientos de esperanza y de fé en el mañana,
ellos se acercan a mi rostro, me susurran en un cántico al oido lentamente:
Que crea en mi perceptivilidad de que vendran tiempos mejores.

