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sábado, 9 de abril de 2011

Una niña perversa

Autor: Jehanne Jean-Charles

Esta tarde empujé a Arturo a la fuente. Cayó en ella y se puso a hacer gluglú con la boca, pero también gritaba y fue oído. Papá y mamá llegaron corriendo. Mamá lloraba porque creía que Arturo se había ahogado. Pero no era así. Ha venido el doctor. Arturo está ahora muy bien. Ha pedido pastel de mermelada y mamá se lo ha dado. Sin embargo, eran las siete, casi la hora de acostarse, cuando pidió pastel, y a pesar de eso mamá se lo dio. Arturo estaba muy contento y orgulloso. Todo el mundo le hacía preguntas. Mamá le preguntó cómo había podido caerse, si se había resbalado, y Arturo ha dicho que sí, que se tropezó. Es gentil que haya dicho eso, pero yo sigo detestándolo y volveré a hacerlo a la primera ocasión.
Por lo demás, si no ha dicho que lo empujé yo, quizá sea sencillamente porque sabe muy bien que a mamá la horrorizan las delaciones. El otro día, cuando le apreté el cuello con la cuerda de saltar y se fue a quejar con mamá diciendo: “Elena me ha hecho esto”, mamá le ha dado una terrible palmada y le ha dicho: “¡No vuelvas a hacer una cosa así!” Y cuando llegó papá ella se lo ha contado y papá también se puso furioso. Arturo se quedó sin postre. Por eso comprendió, y esta vez, como no ha dicho nada, le han dado pastel de mermelada. Me gusta enormemente el pastel de mermelada: se lo he pedido a mamá yo también, tres veces, pero ella ha puesto cara de no oírme. ¿Sospechará que yo fui la que empujó a Arturo?
Antes, yo era buena con Arturo, porque mamá y papá me festejaban tanto como a él. Cuando él tenía un auto nuevo, yo tenía una muñeca, y no le hubieran dado pastel sin darme a mí. Pero desde hace un mes, papá y mamá han cambiado completamente conmigo. Todo es para Arturo. A cada momento le hacen regalos. Con esto no mejora su carácter. Siempre ha sido un poco caprichoso, pero ahora es detestable. Sin parar está pidiendo esto y lo otro. Y mamá cede casi siempre. A decir verdad, creo que en todo un mes sólo lo han regañado el día de la cuerda de saltar, y lo raro es que esta vez no era culpa suya.
Me pregunto por qué papá y mamá, que me querían tanto, han dejado de repente de interesarse en mí. Parece que ya no soy su niñita. Cuando beso a mamá, ella no sonríe. Papá tampoco. Cuando van a pasear, voy con ellos, pero continúan desinteresándose de mí. Puedo jugar junto a la fuente lo que yo quiera. Les da igual. Sólo Arturo es gentil conmigo de cuando en cuando, pero a veces se niega a jugar conmigo. Le pregunté el otro día por qué mamá se había vuelto así conmigo. Yo no quería hablarle del asunto, pero no pude evitarlo. Me ha mirado desde arriba, con ese aire burlón que toma adrede para hacerme rabiar, y me ha dicho que era porque mamá no quiere oír hablar de mí. Le dije que no era verdad. El me dijo que sí, que había oído a mamá decirle eso a papá y que le había dicho: “No quiero oír hablar nunca de ella”.
Ese fue el día que le apreté el cuello con la cuerda. Después de eso, yo estaba tan furiosa, a pesar de la palmada que él había recibido, que fui a su recámara y le dije que lo mataría.
Esta tarde me ha dicho que mamá, papá y él iban a ir al mar, y que yo no iría. Se rió y me hizo muecas. Entonces lo empujé a la fuente.
Ahora duerme y papá y mamá también. Dentro de un momento iré a su recámara y esta vez no tendrá tiempo de gritar, tengo la cuerda de saltar en las manos. El la olvidó en el jardín y yo la tomé.
Con esto, se verán obligados a ir al mar sin él. Y luego me iré a acostar sola, al fondo de ese maldito jardín, en esa horrible caja blanca donde me obligan a dormir desde hace un mes.


Cuento del libro:
 Les plumes du corbeau autres nouvelles cruelles.

viernes, 21 de mayo de 2010

Memorias Nocturnas: Ensoñación, Espejismo & Ataduras.

El reloj del monitor dicta las 2 de la madrugada, lo sé, estoy cansada, pero tengo cosas q hacer... ¿cosas que hacer?, así es, tengo cosas por planear en mi mente; estoy desesperada, me siento como una fracasada, he desperdiciado años valiosos de mi vida, y ni si quiera a ciencia cierta sé en que o por que me lo he permitido, mis sueños más preciados son los fantasmas que corren detrás de mí, creo que me acechan, por el simple hecho de haberlos soñado y ahora no dejarlos nacer, por no dejarles existir; supongo que soy mala por eso.
¿Cómo hacer para levantarte un buen día, con aspiraciones nuevas y frescas, con verdaderas ganas de dejar atrás los vicios del vivir que te arrastran hacia un abismo negro? ¿Cómo levantarte del suelo si no sabes como, si sientes que algo en el mundo te oprime y te juzga, y no te permite continuar? ¿Cómo dejar atrás o elegir ideas de tu identidad y de tu existir, si los espectros de tu personalidad son polos opuestos y constantemmente se contradicen?
¿Sola o acompañada? ¿libre o atada? ¿culta o miserable? ¿sumisa o complaciente?

 Memoria (o escrito) incompleto (& hueco), como todos los ciclos de mi vida.

miércoles, 24 de marzo de 2010

Memorias Nocturnas: Destino, Libertad & Perdón.

Hoy, una nueva noche sin dormir, otra madrugada mas en vela, pensando en que será de mi mañana, dejando todo a la deriva, con las ganas suficientes de largarme y no volver jamás a mirar hacia atrás, odiando mis demonios, esas cavilaciones que he cargado desde niña, esos deseos de olvidar y seguir adelante, de seguir mi propio rumbo y destino, esas ganas que parecen no ser suficientes para perdonar, para alejar de mi futuro el pasado que en apariencia es ligero, pero que en relidad pesa mucho, no se como perdonar, ni como olvidar, si tan sólo fuera un poco más humana, y pudiera perdonar a otros y a mi misma; quisiera cargar con mis propias creencias; desearía lograr que mi mente estuviera libre de ideas y pensamientos tan anticuados que resultan arcaicos, quisiera no pensar a veces en esas estupidas creencias que me vieron crecer, dejar atrás la religión y los prejucios, los pequeños problemas que me parecen infinitos, el odio hacia un ser que se supone que deberia amar -ya que de alguna forma me dio la existencia-, y sobre todo permitirme abrir la mente a emociones nuevas y dejar entrar a mi vida seres a los que pueda "amar", si, amar, esa palabra extraña que es tan común en cualquier ser de la sociedad, por peculiar y particular que éste sea.
Deseo abrir mi mirada hacia aquel horizonte que me clama, que me llama a gritos y con dulzura a la vez, que me pide desesperadamente que acuda a su llamado, que me dice que me apure o nuevamente perderé el tren, aquel adorable tren, que me llevará a mi tan anhelado destino, el destino que grabé en mi mente, aquel que juré no dejaría escapar; lo malo es que no sé para donde marchar, pues me encuentro en una encrucijada: el viaje a "Quien sabe donde", ese que no tiene vuelta de retorno, es el viaje a la libertad, pero a la vez es la huida de los temores, de los diablos personales, de las cosas a medias, que sé muy bien un dia ellos sabrían encontrarme. En cambio el viaje a mi destino añorado, ese que me llevará por tren, aunque quiza me lleve por paradas inesperadas e indeseables, tarde o temprano me llevara hasta aquel dulce clamor, donde me estrechara la plenitud y el éxito personal. Sé que debo tomar el camino correcto, y si sigo esperando la lucidez y la sobriedad... se me hará tarde de nuevo.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Cuando la esperanza muere al último

Muy bien, de nueva cuenta otro año más, 19 inviernos de vida. Estoy molesta por que mi mejor amigo (léase mi hermano postizo) no me visita, no me llama, bueno, si lo hace, pero SÓLO el día de mi cumpleaños, ahorita es temprano, pero sé que me vendra a buscar por la tarde, hace más de un año que no lo veo, la última vez que hable con él, me molesté por una tontería. Adrián es mi mejor amigo desde la secundaria, como ya lo mencioné con anterioridad, él es cómo el hermano que jamás me dierón mis padres, siempre nos entendiamos a la perfección; entendiamos los silencios que haciamos ante otra persona, las miradas hablaban más que las palabras, él es un ser que quiero mucho, aunque aun estoy molesta por que le creyó más a otra persona que a mí!!!, eso es terrible, bueno, en realidad eso ya lo olvidé, pero me molesta que desde hace 3 años, sólo me dé un regalo en mi cumple, y ese sea el único día del año que lo puedo ver, mientras que él sabe que desearia que no me diera ningún regalo, pero si me diera más tiempo, aunque, tal parece que se ha olvidado de mí. Adrián no sabe que mis gustos han cambiado mucho, no sabe que la musica que escucho es otra, él no sabe que he madurado, que he tenido 3 novios, lo que eso equivale a que 3 veces me han roto el corazón y que él ni si quiera se ha enterado, es más, ni si quiera sabe que estoy molesta con él, y que el año pasado le pedí a mi mamá que le dijera (en mi cumple), que me habia ido de fiesta con los nuevos amigos, que conocí este año en la uni, cuando en realidad estaba escondida en la obscuridad de mi cuarto. No le respondí al mensaje que me mandó a mi cel, sólo para ver si se dignaba a llamarme y no lo hizo. Y con eso de que él suele perder facilmente los celulares, por lo tanto no es fácil localizarlo. Ya sé han de pensar: "¿Y por que no lo va a buscar a su casa?", pues créanme que lo he hecho, lo he buscado, no muchas veces, pero lo así ha sido y no lo he encontrado; él se la vive en el trabajo, lo malo es que no se donde trabaja, y su familia es muy cerrada, por lo tanto no me dirian, y a parte él tiene su casa propia, así es, a pesar de tener menos de 23 años, él ya posee su propia casa, aunque se la renta a su hermana, o eso fue lo último que supe.
Este año planeaba irme de viaje, por que sentia las ganas de depurarme, y creí que en fechas de mi cumpleaños, seria un buen autoregalo, pero luego pensé: "Quizá sea seguro, que me visite Adrián, mejor pospongo el viaje para año nuevo",  y aquí estoy,  mendigando su visita. Él sabía que mis gustos musicales eran un tanto radicales, pero no creo que le cruce por la mente, la idea de que soy gótica, así es ahora lo soy, mejor dicho ahora sé que lo soy. Quisiera compartirle tantas cosas nuevas que ha habido en su ausencia, cosas malas y buenas, las decepciones y las pérdidas, las grandes emociones y las tragedias. También estoy molesta, por que murió mi abuela el año pasado  y casí perdí a mi papá este año, sin embargo él no estubo allí. Aun así lo esperaré esta tarde, quiero verlo antes de partir, quiero contarle algo que mi madre no sabe. Tengo un extraño tumor cerebral, que está muy desarrollado, lo bueno de ello, es que no afecta mis actividades cotidianas, y desgraciadamente es maligno, lo descubrieron muy tarde, gracias a que un día tropecé y me dí un gran golpe en la cabeza, que me descalabró, y mis amigas insistierón que fuera al médico; así fue, aquel día el médico me hizo estudios y descubrió tal cosa en mi cabeza. Desafortunadamente, ya era tarde.

De cualquier forma creo que a veces, es necesario llorar en un hombro, pero no en un hombro cualquiera, si no en uno que realmente sienta tu dolor, en uno que te comprenda. Por lo tanto, creo que esperaré en la tarde a Adrián, en la puerta.

sombras que han pasado...